Tres días antes que la Conferencia Ministerial de la OMC y de su 50nario, Africa se encontró en la siguiente situación:
En la realidad, la mayoría de los Africanos no tienen nada que celebrar.
Africa se hizo participe de la OMC con buena voluntad. Ellos vieron una oportunidad de discusión para crear una política que asegure su integración a la economía mundial a un paso equivalente con el nivel de desarrollo de recursos de base y capacidad de producción.
La OMC se ha mostrado ser algo diferente de los que Africa esperaba. Primeramente, el proceso de negociación de muchos tratados requerían capacidades técnicas, recursos con que Africa no cuenta. Segundo, no obstante que la OMC es un foro para países miembros, grupos regionales y multinacionales juegan un papel importante de influencia. Desafortunadamente, Africa no cuenta con fuertes grupos regionales tampoco con multinacionales propias para defender sus intereses.
El proceso y la agenda de la liberalización en la OMC es determinado por los países del Norte a expensas de los países del Sur como los de Africa.
Las reglas en las que se basa el sistema de la OMC, es incoherente en lo que se refiere a la ausencia de reglas de desarrollo social, derechos humanos, etc.
Actualmente Africa, ha encontrado que su participación de la OMC ha creado barreras de intercambio y desarrollo y por lo tanto, una apertura de su economía hacia la explotación de recursos y así un lugar de desechos para bienes y servicios. La reciprocidad prometida por la OMC inicialmente está todavía a ser evidente.
Es difícil para un continente como Africa de separar desarrollo y comercio.
Hasta que la OMC se refiere a temas de base como: pobredad, deuda externa, desarrollo local e inversiones, control básico de recursos comunales y conocimiento del sistema local, derechos, transferencia de tecnología, creación de empleos, inversiones directas al exterior, subastacion alimentaria del país, entonces, esto no puede ser relevante al Africa.
Hasta que la OMC significativamente ponga a un lado los recursos para dar paso a lo técnico y a la negociación entre africanos, el campo de trabajo en la OMC será disparejo.
Hasta que la OMC no reconozca que la gente en Africa está descontenta de trabajar en multinacionales y que es gente que quiere tomar parte en la economía y la producción de bienes y servicios, la OMC esta perdiendo el verdadero pinto en el Africa.
Hasta que la OMC no pare de introducir nuevos temas de discusión con el pretexto que los temas corrientes son mucho a absorber para países en tren de desarrollo y que estos necesitan tiempo para ser probados, esta se volverá un instrumento de la las multinacionales.
Como sociedad civil en Africa, es innecesario de culpabilizar al gobierno por afiliarse a la OMC. Nuestra estrategia es de trabajar mano a mano con el gobierno para poder mejorar nuestras capacidades y así proteger nuestro continente de mayores explotaciones y pobreza. Nosotros realizaremos esto compartiendo nuestra opiniones para influenciar posiciones y hacer sobresalir los deseos de la gente.
Continuaremos a concienciar al pueblo y a los principales inversionistas a cerca de la OMC, para que así la gente reaccione y proponga soluciones.
Fortaleceremos nuestra alianza con la del movimiento global para crear una economía que esté al servicio del pueblo y no lo contrario. La voz de la sociedad Civil de Africa es parte de las voces que se preguntan por la relevancia de la OMC.