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| Webjournal zum Flüchtlingskongress vom 21. April bis 1. Mai in Jena | zurück | back |
Desde el 2 de Noviembre de 1989, cuando comenzaron a aparecer cadáveres en las playas de Tarifa, hemos contemplado impotentes cómo se desarrollaba un drama que nadie parecía querer evitar.
Lo sucedido durante los años 91 y 92, cuando murieron cientos de inmigrantes en pateras tratando de alcanzar la costa española, hizo saltar todas las alarmas, tanto en Europa como en Marruecos. Se acababa de inaugurar el sistema de visados acordado en Schengen.
Desde entonces acá, miles de personas han perdido la vida y han enterrado sus ilusiones en el fondo de las aguas de un Estrecho que fue puente entre culturas y que hoy pretenden convertir en una frontera impenetrable.
Muchas voces nos hemos alzado para denunciar esta sangría humana. Y no hemos dejado de señalar sus causas de forma reiterada.
Por un lado el empobrecimiento de Marruecos, que tiene su origen en la dependencia y en un sistema que divide al mundo en países enriquecidos del Norte y países empobrecidos del Sur, para el descarado beneficio de los primeros. Pero las causas del empobrecimiento en Marruecos también hay que buscarlas además en la incapacidad de poner en marcha políticas favorables para el pueblo, mientras unos cuantos, amparados en un gobierno teocrático, se han estado enriqueciendo escandalosamente. Es esta situación sin futuro la que obliga a miles de marroquíes -al igual que sucede en otros países del sur- a buscar soluciones y dignidad en la emigración.
Por otro lado, la inhumana política de cierre de fronteras, cuya expresión mas acabada es el sistema de visados y los esfuerzos para blindar el Estrecho, para los que el Estado Español y la Unión Europea han destinado miles de millones de pesetas de dinero público, financiado con los impuestos de las personas contribuyentes.
Esta política ha provocado miles de muertos, y el sufrimiento y la desgracia para miles de personas. Ha sido el origen, además, de fenómeno de los "sin papeles" que debería avergonzar a cualquier sociedad democrática. Y ha favorecido que ocurran acontecimientos tan terribles como los que hemos vivido en la localidad andaluza de El Ejido.
Para mas escarnio, se trata de una política inútil, porque es imposible parar con alambradas y policías el deseo de las personas de encontrar un futuro mejor. Y que además es la que, con la clandestinidad, alienta y provoca el nacimiento de redes mafiosas, formadas por personas sin escrúpulos a uno y otro lado del Estrecho.
La Asociación Marroquí de los Derechos Humanos y la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía entienden - junto a todos los colectivos y entidades se han adherido al presente manifiesto- que ya es hora de parar esta barbarie.
La inmigración debe dejar de ser contemplada como un problema que es preciso controlar y contener. La inmigración es un fenómeno natural que históricamente ha representado un beneficio para los pueblos emisor y receptor.
Los fenómenos migratorios no son nada nuevos. El Estrecho es un espacio natural de relación, no una frontera para hacerla cada vez mas infranqueable.
A través del Estrecho los pueblos andaluz y marroquí han forjado sus lazos, han construido una historia en común, se han relacionado e influido mutuamente. Aunque no exenta de luces y sombras la historia de las relaciones de ambos pueblos arroja el resultado del enriquecimiento mutuo.
Todas los colectivos y entidades firmantes están empeñados en dar continuidad a esa historia enriquecedora. Y entienden que la convivencia y el respeto entre los pueblos es la base sobre la que se debe construir esa nueva historia en la entrada de un nuevo siglo. Y que sólo es posible construirla si se inspira en una concepción cabalmente respetuosa de los derechos humanos fundamentales.
Por eso, queremos denunciar con toda contundencia a la Administración española a todos sus niveles, por la dejación en el fomento de la convivencia, por la falta de políticas de integración y por la permisividad en la superexplotación de los inmigrantes. En buena medida, la responsabilidad de lo ocurrido en El Ejido durante Febrero hay que buscarla en esta omisión de las autoridades europeas, españolas y andaluzas.
Creemos que no basta criticar el ascenso del racismo en otros lugares de Europa. Hay que prevenir y luchar contra el racismo en nuestras propias sociedades. Y para ello es imprescindible la consideración de los derechos de ciudadanía para los inmigrantes.
Por otra parte, el Gobierno Marroquí tiene también su importante cuota de responsabilidad en el desarrollo de todos estos fenómenos. La dejación en la defensa de sus ciudadanos emigrados a Andalucía es una de ellas. La falta de políticas para el desarrollo de su pueblo, mientras que los sectores gobernantes se han venido enriqueciendo, es otra de ellas.
Ante todo ello, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos y la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, así como el conjunto de colectivos, asociaciones y entidades sociales que se adhieren a este manifiesto:
POR LA CONVIVENCIA, CONTRA EL RACISMO
NI UN MUERTO MAS
EN EL ESTRECHO
CIUDADANIA AQUÍ Y ALLÁ
SE ADHIERE A ESTE MANIFIESTO
Nombre del colectivo o entidad: ____________________________________________________
Nombre y firma de la persona responsable:
Sello de la entidad o colectivo
Enviar a:
Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía
c. Sagasta nº 3, 1º;
11004 Cádiz;
Tfno. 956228511; Fax 956223855
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