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Derechos de las empleadas de hogar inmigrantes

RESPETO (RESPECT): La red de las empleadas de hogar inmigrantes

Las empleadas de hogar inmigrantes son parte del tejido social de Europa, y aunque en muchos Estados Europeos mantienen su dignidad, se violan su integridad y sus derechos como personas y como trabajadoras.

El trabajo doméstico en domicilios particulares es crucial para la vida familiar europea y sus sistemas sociales de apoyo, y, sin embargo, es a menudo infravalorado e invisible. Es un trabajo que exige una variedad de habilidades y a menudo es realizado por personas que han inmigrado a Europa.

Llamamos a la justicia y la igualdad para todas las empleadas de hogar inmigrantes, tanto internas como externas; tanto si tienen documentos como si no los tienen; tanto si son primera como segunda generación; tanto si han nacido en África como si lo hicieron en Asia, Sudamérica o Europa.


Demandas

A partir de las experiencias compartidas de empleadas de hogar y de las organizaciones que las apoyan, y de nuestro entendimiento tal y como lo hemos subrayado anteriormente, se hizo un borrador con las siguientes demandas al final del proyecto Daphne. Estas peticiones deben ser aún ampliamente discutidas por las mismas trabajadoras, pero aportan una línea de pensamiento de la red al final de nuestro primer año.

Las empleadas de hogar inmigrantes necesitan un estatus de inmigración que reconozca que el trabajo doméstico en domicilios particulares es un trabajo propiamente dicho. Debería haber permisos de trabajo para realizar trabajos domésticos en todos los estados miembros de la UE.

Por la particular naturaleza de las relaciones laborales en el caso del trabajo doméstico en domicilios particulares, este estatus de inmigración debe ser completamente independiente del patrón.

Las empleadas de hogar deben tener contratos (que ya existen en algunos estados miembros) que establezcan salarios mínimos, máximo de horas, y delimiten las responsabilidades. Estos contratos deben ser reforzados.

Las empleadas de hogar deben estar representadas por sindicatos.

Por la complejidad ante la que nos encontramos al tratar de relaciones laborales en domicilios particulares, debe establecerse un tribunal mediador en cada uno de los estados miembros que resuelva las disputas particulares entre las empleadas de hogar y sus patronos.

Es necesario establecer intercambios de empleo oficiales en cada uno de los estados miembros para conectar a trabajadoras y patronos. Éstos deben velar rigurosamente en contra de las jerarquías racistas del empleo. Necesitan trabajar en tándem con la provisión de contratos. Los patronos acerca de los cuales se demuestre que abusan de sus empleadas, que no se ajustan al contrato, etc., deben ser excluidos de su empleo.

A la vez que debemos centrarnos en acciones y peticiones específicas, también necesitamos promover un más amplio contexto educativo que enfatice la dignidad intrínseca del trabajo doméstico y su importancia dentro de nuestra vida social y económica.

LA NECESIDAD DE ORGANIZARSE Y HACER CAMPAÑA

El trabajo doméstico en domicilios particulares es, junto con la prostitución, el más importante a la hora de dar trabajo a las inmigrantes recién llegadas a la Unión Europea. También es un área importante de empleo para las inmigrantes ya establecidas en la UE y para sus hijas. El trabajo doméstico es al mismo tiempo invisible y crucial para nuestra vida social y económica. La red de RESPECT (RESPETO) llama al reconocimiento de la importancia del trabajo doméstico en domicilios particulares y de los derechos de aquellas que realizan dicho trabajo.

Los problemas a los que se enfrentan las empleadas de hogar dentro de la Unión Europea son muchos y de diferente índole. Algunas sufren abusos físicos, sexuales o psicológicos. Pueden ser violadas, golpeadas, o encerradas por sus patronos. No es raro que a las empleadas se les niegue la comida adecuada, una cama en la que dormir, un espacio propio. Los horarios son largos, a veces sin ningún tiempo libre. Los salarios son bajos, a veces ni siquiera se les paga nada, sino que simplemente se les da un sitio donde dormir a cambio de estar permanentemente disponibles. El trabajo es duro, y a menudo intencionadamente degradante. En Atenas, por ejemplo, se sabe que algunos patronos ni siquiera tiran de la cadena después de usar el retrete porque ?para eso está la criada?.

M., una joven de Eritrea, fue violada repetidamente por su patrón y se quedó embarazada, así que la despidieron. Dio a luz a su bebé en las calles de Atenas. Algunas semanas después, cuando aún no tenía un hogar, unos oficiales le quitaron a su hijo; ella no sabía quiénes eran. Cuando la encontramos su enfermedad mental era obvia, vivía en las calles, y seguía sin empleo.

?No me dejaban utilizar el calentador en el baño. Ni siguiera para tener agua caliente, tenía que bañarme con agua fría. Y me dijeron que la puerta siempre tenía que estar abierta porque los niños podrían llorar. Pero los niños ya tenían 15 años, y el baño de las visitas estaba junto a mi dormitorio y yo tenía miedo.?

?Éramos tres filipinas, nos trajo a la sala en la que estaban sus invitados, nos hizo arrodillarnos y nos abofeteó una por una en la cara.?

?Si eres interna no te dejan comer. A mí me daban un huevo duro al día. Si me acercába a la nevera: ?Oh, no te comas eso, que le gusta a mi hijo?, ?A mi hija le gusta eso?; así que cómo vas a comer.?

?Mi patrón me pedía que le preparase el baño y que viniese a ayudarle a lavarse. Después de limpiarse, quería que lo secase con la toalla de la cabeza a los pies. Todo este trabajo se lleva a cabo de un modo tan abusivo, ni siquiera puedes quejarte, si lo haces, te bombardean con insultos. Nunca me trató nadie así en toda mi vida, pero por mis hijos me veo obligada a tolerar todo esto y a seguir. Mientras lo hago, siento que no soy mejor que un animal.?

En 1997 un fragmento de una investigación encargada por la DGV de la Comisión Europea demostró que las empleadas de hogar inmigrantes de la UE se enfrentaban a los siguientes problemas:

i) largos horarios, particularmente en el caso de las internas, a quienes a veces se exige estar ?disponibles? 24 horas diarias. Incluso las trabajadoras documentadas, protegidas por un contrato estándar, en España e Italia se quejaban de que los patronos no respetaban los contratos en lo tocante a los horarios.

ii) salarios bajos o impago de salarios, el peor problema de las empleadas indocumentadas. Estas pueden ser empleadas y a cambio recibir sólo un lugar en donde quedarse (de hecho, en donde se les obliga a vivir), o ser tomadas durante un ?período de prueba? y luego despedidas sin pago alguno.

iii) patronos que se niegan a regularizar a su empleada, ya sea con relación a su estado de inmigrantes, seguros sociales, etc.

iv) violencia y acoso sexual.

v) obligadas a hacer trabajo adicional (para amigos y relaciones de los patronos) sin ser remuneradas por ello.

vi) trabajadoras empleadas como cuidadoras de niños o ancianos a quienes se exige que realicen tareas domésticas además de sus responsabilidades como cuidadoras.

viii) una relación personalizada con su patrón.

Por otra parte, los hijos de empleadas de hogar inmigrantes se enfrentan a problemas particulares. Al esperarse de sus madres un trabajo tan flexible, a menudo no pueden atender las necesidades de sus propios hijos, resultando que hay niños pequeños a quienes se deja a veces durante varios días seguidos con tan sólo cuidados mínimos.

Las condiciones de vida y de trabajo dependen en parte de si la trabajadora es ?interna? o ?externa?. Las empleadas internas a menudo tienen problemas concretos de horarios, intimidad y bajos salarios. Las condiciones también dependen del estatus legal, las empleadas indocumentadas a menudo ganan menos y trabajan más horas, aunque, por otro lado, esto ocurre en parte porque las trabajadoras indocumentadas suelen ser internas. Los salarios dependen del país de acogida, del estatus legal, y de la nacionalidad de las trabajadoras. Las trabajadoras indocumentadas pueden ganar unos 200 dracmas (0,6 Euros) por hora (Atenas, 1995) o 7 francos (1 Euro) por hora (Francia, 1996). Las trabajadoras documentadas en España ganan 800 pesetas (4,8 Euros) por hora, en Francia 37 francos (5,6 Euros) por hora y en Alemania de 7 a15 marcos alemanes (de 3,5 a 7,5 Euros) por hora.


¿QUIÉNES SON LAS EMPLEADAS DE HOGAR INMIGRANTES EN EUROPA?

Las empleadas de hogar son de un amplio abanico de nacionalidades. Las filipinas tienden a ser las más visibles, en parte porque están bien organizadas, pero de ningún modo constituyen la mayoría de las empleadas de hogar. En Francia, Italia y España las mujeres de Marruecos forman una proporción importante de empleadas de hogar. En España, las peruanas y dominicanas. En Grecia e Italia, las eritreas y etíopes. Hay también grandes comunidades de mujeres polacas en Grecia, Francia, Alemania y España que han hecho este trabajo. De forma creciente, están entrando a la Unión mujeres de otros países de Europa del Este para realizar trabajo doméstico, particularmente en Alemania y Grecia. También es frecuente encontrar a inmigrantes de Mauricio y Sri Lanka trabajando en domicilios particulares.

Las trabajadoras son normalmente, pero no siempre, mujeres. En algunos estados se prefiere a los hombres de determinadas nacionalidades - por ejemplo, en Barcelona hay muchos peruanos que trabajan cuidando ancianos. Los trabajadores son de procedencia muy variada. Mientras que algunos son profesionales extremadamente preparados, otros vienen de familias muy pobres.

?Yo estudié derecho en mi país, y mi patrona, por ejemplo, no sabe nada de esto, ni tampoco su familia, imagínate si lo supiera!... Le dije que no había ido a la escuela superior en mi país porque quieren sumisión, porque al no saber leer ni escribir, al no saber nada, significa que eres más sumiso, más servil y todo eso. ?Sí, señora, sí señora?. Eso es lo que quieren, ése tipo de humillación.?

?Trabajaba como empleada externa en una fábrica que producía artículos tradicionales. Era muy duro... A veces tejía mantas y a veces rompía piedras pequeñas para edificios. Siempre tenía que trabajar en casa por los niños... Veía a mis vecinos, sin una educación, ni zapatos para ir a la escuela, yo no quería eso para mis hijos. Entonces el terremoto hizo que bajasen las ventas, y era muy difícil encontrar trabajo y los precios subieron. Teníamos que hacer cola de racionamiento para conseguir ayuda... No tenía ahorros. Pedí prestado para emigrar. Era un gran riesgo.?

La mayoría de las empleadas de hogar inmigrantes recién llegadas a Europa encuentran trabajo como empleadas de hogar internas. Ésta es el área que más exige dentro de este trabajo, que a menudo solicita a una persona que esté permanentemente disponible para cuidar de los niños, o de una persona incapacitada o anciana. El trabajo de interna exige mucho de una trabajadora, tanto emocional como psicológicamente.

?Cuidé de un bebé durante su primer año... el niño te quiere como a una madre... pero la madre tenía celos y me despidieron. Entonces entré en una depresión, una depresión muy seria. Sólo quería volver y verle. Nunca volveré a cuidar de un bebé. Es demasiado doloroso.?

Las trabajadoras documentadas a menudo intentan dejar el trabajo de internas y establecer una relación menos dependiente con sus patronos, pero esto se está volviendo muy difícil.

DEMANDAS DE LAS EMPLEADAS DE HOGAR

Se ha demostrado que no sólo las nacionalizadas en un tercer país se mueven hacia este área de empleo, sino que el propio sector está creciendo en la actualidad. Un estudio realizado por Mintel en 1997 muestra que, por término medio, Gran Bretaña gasta 4 billones de libras en empleadas de hogar en domicilios particulares, cuatro veces más que hace diez años. En Francia, la federación de patronos tiene ahora 900.000 miembros. En Alemania se estima el número de patronos durante 1996 entre 700.000 y 1 millón. Se considera que las empleadas de hogar en Italia sumaron casi un tercio de los permisos de trabajo que se concedieron en 1995, mientras que en España es la mayor área de trabajo femenino. A pesar de la falta de interés público y gubernamental en el trabajo doméstico en Grecia, se ha comprobado que es la mayor fuente de trabajo femenino inmigrante en Atenas.

Tanto como si los estados lo admiten como si no, existe una demanda de inmigrantes para trabajar en domicilios particulares. Esto es más notorio en la necesidad de cuidadoras de niños y ancianos. Todos los países de la Unión Europea han demostrado una feminización de la mano de obra durante los últimos veinte años. Los modelos de empleo de la mujer se han ?masculinizado? cada vez más, que se mantiene en el mercado de trabajo tras el matrimonio y que vuelve a él poco después del nacimiento de sus hijos, con más frecuencia que las que dejan el mercado de trabajo tras el primer parto y que vuelven, si es que lo hacen, cuando sus hijos se van de casa. Sin embargo, desespera ver los pocos servicios de cuidado infantil que son financiados con fondos públicos. Dada la falta de provisión por parte del estado de cuidado infantil, la mayoría de esas mujeres que siguen en el mercado de trabajo tras el nacimiento de su primer hijo obviamente tienen que proveerlo de forma privada, pagando a menudo a alguien que cuide de los niños con un sueldo ya reducido por los impuestos.

Pero no son sólo los niños quienes necesitan apoyo. La población de Europa está envejeciendo y aumenta la proporción de gente mayor que vive sola. Al vivir la gente más años y al normalmente vivir sola, hay un ?vacío de cuidados?. A menudo, incluso teniendo parientes que viven cerca, no realizan o no pueden realizar las tareas domésticas básicas o proporcionar la asistencia física necesaria. Este vacío se ampliará: según un informe publicado por la Comisión Europea en marzo de 1996, Europa se prepara para sufrir un cambio demográfico masivo, con un incremento del 50 por ciento en el número de personas de más de sesenta años en los próximos treinta años, y un 11 por ciento de descenso en los de menos de veinte. El cuidado a largo plazo sigue estando orientado predominantemente a la familia, es decir, dependiendo de las mujeres en los domicilios particulares.

Así que hay una necesidad creciente de servicios de cuidado que deben prestarse a los mayores, en parte por una población que envejece, y en parte por las políticas de bienestar social, que están recortando los servicios públicos a disposición del ciudadano. Esto ocurre en un momento en que, como apuntamos en lo referente al cuidado de niños, hay menos mujeres en casa, y cuando la ruptura matrimonial y la movilidad geográfica hacen que las obligaciones ?de parentesco? (si es que alguna vez existieron), sean cada vez más difíciles de cumplir. Las estructuras familiares cambiantes, y, más concretamente, las mujeres que cambian dentro de la familia, encuentran más difícil llevar a cabo el trabajo básico reproductivo de la familia. Esto tiene que ver en parte con la incorporación de la mujer al mercado laboral, pero también es parte de otros cambios profundos en los contratos intergeneracionales, así que no sólo los abuelos han dejado de estar cerca de los niños para ser cuidados a la vez, sino que tampoco están disponibles para cuidar de sus nietos.

Mientras que las ciudadanas, cada vez en menor medida, pueden o quieren proporcionar cuidados impagados a sus mayores, a los jóvenes o a los discapacitados, son las inmigrantes a nivel individual, más que el ?estado del bienestar? quienes cubren este vacío. En verdad, y de modo creciente, la provisión de estos beneficios realmente sociales, que son derechos de los ciudadanos, depende del trabajo de las empleadas de hogar inmigrantes no-ciudadanas, y, a menos que se lleve a cabo una revisión radical de la organización de las economías y sistemas de bienestar europeos, esto seguirá siendo así. Si las empleadas de hogar continúan entrando de este modo irregular, se les siguen negando sus derechos por su estatus de inmigrantes, el abuso y la explotación que yace en el corazón de Europa no hará más que continuar.

ACTIVIDADES DEL PROYECTO
El proyecto se basó en torno a tres seminarios transnacionales cuyo propósito era facilitar compartir e intercambiar el saber hacer y las buenas prácticas al organizar y apoyar a las empleadas de hogar.

Seminario Uno: Londres, Reino Unido. Del 31 de enero al 2 de febrero de 1998
El Reino Unido ha tenido una campaña funcionando a favor de los derechos de las empleadas de hogar inmigrantes y una fuerte organización de éstas trabajadoras durante más de diez años. El seminario se centró en compartir experiencias relativas a la organización y dirección de campañas. Fue la primera actividad en grupo y queríamos encontrar suelo común, conocernos unos a otros y aprender de las experiencias de los demás tanto a nivel individual como de organización.

El seminario

?Llegué a Inglaterra desde Nigeria. Me dijeron que cobraría 100 libras al mes y que el dinero iría a mi cuenta bancaria en mi país. Mi patrón me cogió el pasaporte. La esposa del patrón me dijo que no podía dormir en su casa. Tenía que dormir en otra casa donde no había calefacción y yo no tenía ni un suéter. Tenía que cuidar de sus nietos. No me dieron nada de dinero. Tenía que pedir para cubrir mis necesidades básicas. Estaba totalmente aislada. A veces lo único que me daban en todo el día era una taza de té. No tenía tiempo libre ni para ir a la iglesia. Me di cuenta de que mis patronos me habían reservado un vuelo de vuelta a Nigeria sin pagar mi salario. Me ayudó un hombre de la calle, que me presentó a Kalayaan. Ahora tengo trabajo y soy feliz.?

Las dificultades con las que se enfrentan las empleadas de hogar inmigrantes y que allí se apuntaron fueron:
a) Muchas están traumatizadas por haber experimentado abusos físicos, sexuales o psicológicos;
b) Están trabajando demasiadas horas por unos salarios bajos, a veces sin ningún día libre;
c) Estatus de inmigrante : muchas están indocumentadas o están atadas legalmente a su patrón;
d) Falta de conocimiento de sus derechos;
e) Baja autoestima;
f) Mala salud y acceso limitado o inexistente al sistema sanitario.

Mientras que algunos de estos problemas predominaban en diferentes países de la UE, parece que son ampliamente similares a lo largo de la UE.

También hay problemas concretos a la hora de organizar a las trabajadoras domésticas. Una queja común a la hora de organizarse fue la financiación: los grupos intentan hacer cosas con fondos extremadamente limitados, y en particular los grupos formados por las mismas empleadas de hogar podrían carecer totalmente de fondos. Se admitió que las empleadas de hogar tienen un tiempo libre muy limitado, a veces ninguno, lo que hace que la organización del sector sea extremadamente difícil. Algunos países también denunciaron la falta de unidad entre las organizaciones de inmigrantes, la falta de experiencia y los problemas para llevar el tema a ámbitos políticos.

Sin embargo, las empleadas de hogar inmigrantes pueden organizarse. Esto se enfatizó con la presentación de Gemma S., Presidenta de Waling-Waling, la organización de empleadas de hogar inmigrantes con base en Londres y fundada en 1985. Waling-Waling, explicó, es una organización independiente que trabaja estrechamente con Kalayaan, CFMW y con la Unión de Trabajadores del Transporte y General (TGWU). Organiza eventos para la recaudación de fondos y la educación y preparación en materias tan diversas como la lengua inglesa, leyes de inmigración e informática. Está abierto a empleadas de hogar inmigrantes de todas las nacionalidades y proporciona apoyo práctico de todo tipo a sus miembros. Colabora estrechamente con Kalayaan y la TGWU haciendo campaña para que se conceda un estatus legal justo a las empleadas de hogar inmigrantes.

El mensaje desde el Reino Unido era claro: la importancia y el potencial de la auto-organización y toma de poder de las empleadas de hogar inmigrantes, apoyada por organizaciones que hagan campaña combinando la presión y el trabajo político con la asistencia pragmática.

Seminario Dos: Bruselas, Bélgica, del 25 al 26 de junio de 1998
El seminario de Bruselas tenía como meta informar a los parlamentarios y a los oficiales de la UE acerca de la situación de las empleadas de hogar inmigrantes. Se organizó para coincidir con el Foro Social Europeo, organizado por la DGV para ONGs, sindicatos y comisionados parlamentarios para avanzar el debate a nivel europeo sobre el futuro de la política social. Se sintió que el Foro Social ofrecía una oportunidad para presentar el de las empleadas de hogar inmigrantes como un tema social importante ante los que tienen un papel relevante dentro de las instituciones europeas y las ONGs de diferentes estados miembros.

El seminario
El seminario discutió la estructura de la red y su función. Las funciones básicas de la red se establecieron:
a) Compartir información acerca de las leyes que afectan a las empleadas de hogar inmigrantes en diferentes países de la UE;
b) Compartir experiencias sobre el trabajo práctico que se está realizando, facilitando el intercambio de información entre grupos de diferente nacionalidad;
c) Compartir recursos;
d) Trabajar juntos en actividades conjuntas;
e) Articular demandas para la plataforma europea.

Se le dio nombre a la red: RESPETO (RESPECT).
R ights (derechos)
E quality (igualdad)
S olidarity (solidaridad)
P ower (poder)
E urope (Europa)
C o-operation (cooperación)
T oday (hoy)
La Red Europea de Empleadas de Hogar Inmigrantes.

Seminario Tres: Atenas, Grecia, del 3 al 4 de octubre de 1998
Grecia se identificó como el país que tenía uno de los más serios problemas dentro de la UE en el tema de las empleadas de hogar inmigrantes, con muy poca protección legal y que sufren muchos abusos y violencia. Kasapi, una organización de inmigrantes de Filipinas, está basada en Atenas y trabaja a favor de los derechos de los inmigrantes indocumentados. Tiene buenas relaciones con los sindicatos y con algunos parlamentarios.

El seminario
Gran parte del seminario se ocupó en compartir experiencias de regularización. Se hizo particular énfasis en el Reino Unido y Grecia.

Regularización en Grecia
Todos los trabajadores inmigrantes que entraron en Grecia antes de noviembre de 1997 son candidatos a la regularización. Éste es un proceso en dos etapas: a los trabajadores se les concede primero una ?tarjeta blanca? (fecha límite 31 de octubre de 1998) y después una ?tarjeta verde? (fecha límite diciembre de 1998). Se piden numerosos documentos (por ejemplo: certificado médico, certificado de penales) para poder solicitar una tarjeta blanca, y problemas como la corrupción, la burocracia y los funcionarios pobremente informados están retrasando y obstruyendo las solicitudes de los trabajadores. En consecuencia, muchos trabajadores están cayendo en manos de agencias corruptas, que conceden a los trabajadores documentos falsos, quienes, como resultado, son deportados inmediatamente al presentarlos a las autoridades. Los documentos son especialmente difíciles de conseguir para empleadas de hogar en domicilios particulares, y sus largos horarios no les permiten quedarse en las colas de un día para pedir cita con un funcionario, para una revisión médica, etc. Además, las empleadas necesitan que sus patronos las den de alta, paguen un impuesto sobre su renta y paguen la seguridad social durante 40 días.

Kasapi, otras organizaciones de inmigrantes y sindicatos, están haciendo presión para que se extiendan las fechas límite o para que se simplifique el complejo y lento sistema burocrático. Una conferencia de prensa que se mantuvo tras el seminario hizo una llamada a la extensión de las fechas límites para la regularización en Grecia.
ANÁLISIS DESARROLLADO POR EL PROYECTO

A partir de las experiencias compartidas tanto a nivel individual como de las organizaciones, y a partir de la información aportada por sindicatos, grupos de inmigrantes y otros colaboradores creemos que hay tres causas que son la raíz de los problemas concretos que encuentran las empleadas de hogar inmigrantes. Éstos son:
a) El trabajo doméstico, pagado o impagado, está infravalorado, no se tiene en cuenta y se considera insignificante.
b) El estatus de inmigrante indocumentado o dependiente de su patrón;
c) El trabajo doméstico no se considera como un trabajo propiamente dicho, está sujeto a regímenes laborales discriminatorios o está específicamente excluido de dichos regímenes;

RESPETO al trabajo doméstico
El trabajo doméstico es una forma de trabajo especial, no sólo porque tiene lugar en el domicilio, sino porque es el más importante trabajo que existe. Cuidar de los niños, de los enfermos o de los ancianos es la tarea más básica de todas las tareas humanas. Llevar la ropa limpia, vivir en casas ordenadas, comer en platos limpios, es lo que nos da nuestra dignidad humana: lavar la ropa puede que no sea necesario para sobrevivir, puede que no sea ?productivo?, pero es importante para nosotros como seres humanos. Nos distinguimos de ?vivir como animales? gracias al trabajo doméstico. Sin embargo, el trabajo doméstico se considera de baja calaña, sucio y de personas incapaces. No hay RESPETO.

La necesidad de un estatus independiente de inmigración
En general, las mujeres que entran en la UE para realizar trabajos domésticos tienen dos posibles estatus de inmigrante: indocumentadas o dependientes de su patrón. En los países en los que es posible entrar al país como empleada del hogar, por ejemplo, España e Italia, las trabajadoras están atadas legalmente a su patrón. Es su patrón el que debe solicitar el permiso, probar que tienen ingresos para pagar la empleada y que tiene sitio para acomodarla, etc. Una empleada doméstica, es, literalmente, una empleada doméstica, estas son las bases en las que se tolera su presencia. Es también el patrón quien renueva el permiso: si surge un problema en la sobrecargada relación empleada - patrón, el patrón sólo tiene que negarse a renovar el permiso, y la empleada deberá abandonar el país.

Ser formalmente dependiente de su patrón tiene implicaciones concretas para las empleadas de hogar. Es por la naturaleza del tipo de empleo que las empleadas de hogar forman una relación con su patrón. Las empleadas de hogar internas dependen de sus patronos para tener cama y comida. La dependencia legal de una empleada de hogar con respecto a su patrón para poder quedarse en un estado europeo concreto da al patrón un control directo sobre todos los aspectos de la vida de la inmigrante. La presencia física de la trabajadora en Europa es un favor personal que puede retirarse al antojo del patrón con tan sólo dejar de renovar el permiso de trabajo. Al contrario de lo que ocurre con los casos de deportación por parte del estado, la trabajadora no tiene posibilidad de apelar contra este fallo de deportación. La presencia de las empleadas de hogar es tolerada por el estado siempre y cuando lo quieran sus patronos. El estatus de inmigración de las empleadas de hogar inmigrantes refuerza las relaciones de estatus que las oprimen y explotan dentro de su trabajo, sancionando legalmente dichas relaciones y debilitando aún más la posición del trabajador. La relación de las empleadas de hogar inmigrantes con el estado tiene como mediador a la persona que las domina.


Mahesh Kumari Rai dejó su hogar en un pueblo de la montaña de Nepal a los trece años para evitar un matrimonio pactado. Tras trabajar tejiendo alfombras en Katmandú consiguió llegar hasta Delhi, en la India, en donde encontró trabajo como empleada de hogar. Acompañó a la familia a Londres, que le prometió una vida fácil, con un buen sueldo y la posibilidad de recibir una educación. La realidad fue muy diferente: largos horarios, aprisionamiento, paga inexistente, ninguna educación y constantes abusos físicos y sicológicos. Dos años después, consiguió escapar, y con la ayuda de un centro de abogados llevó a su antiguo patrón a juicio y solicitó una compensación y sus sueldos impagados. El asunto se resolvió fuera de la corte. Mahesh recibió 1.349 libras, el equivalente a 13 libras a la semana. Durante los dos años que Mahesh había estado con su anterior patrón, él no había mantenido su visado en orden, así que era candidata a la deportación. En abril de 1991 fue encontrada por la policía y detenida. En agosto de 1992, Mahesh fue finalmente deportada a Nepal, en donde hacía más de quince años que no tenía ni familia ni amigos. Mahesh fue apoyada por una larga campaña, que incluía a veinticinco parlamentarios, varios pares y otros personajes públicos, el Cardenal Hume y organizaciones tales como Kalayaan y Anti-esclavitud Internacional, aunque esto no evitó que la deportaran. Es apenas sorprendente, después de esto, que la mayoría de las personas que están en su posición eviten el riesgo de llamar la atención de las autoridades a través del ejercicio de sus derechos civiles.

Hay un número importante de empleadas de hogar indocumentadas en todas las ciudades visitadas de la Unión Europea, tanto en los países en los que se pueden conseguir los permisos de trabajo como en los que no. Las restricciones de inmigración no detienen el movimiento, y una vez que las inmigrantes han entrado en un país sólo una minoría de ellas es deportada. Al contrario de las trabajadoras no declaradas de este sector (quienes podrían o no ser ciudadanas) el estar indocumentada nunca favorece los intereses de la trabajadora. Las trabajadoras indocumentadas son extremadamente vulnerables. Si están enfermas, no pueden recibir atención sanitaria, deben seguir trabajando o se arriesgan a perder no sólo su salario, sino también su techo: aún cuando su enfermedad es un resultado directo de su trabajo. Están sujetas a temores constantes y a una inseguridad que puede hacer más difícil las relaciones personales, incluso cuando aparece la oportunidad de hacer amigos. Si no se respetan sus derechos no tienen el amparo de la autoridad, ya que tienen muchas posibilidades de acabar en prisión. Como mujeres, se enfrentan a problemas concretos de embarazo, a menudo perdiendo por ello su trabajo, y sin derecho a atención sanitaria estatal durante el embarazo y el parto. Cuando sus hijos nacen, a menudo no tienen derecho a recibir atención sanitaria o educación. Estar indocumentada no significa que las trabajadoras son independientes de sus patronos, por el contrario le da al patrón un control directo sobre su empleada: si está insatisfecho puede simplemente denunciarla y deportarla, o puede incluso hacerlo para no tener que pagar su salario. De manera crucial, aunque vivir y trabajar en el hogar las sitúa directa y constantemente bajo la autoridad de su patrón, también las protege del estado, de modo que, mientras que el estado no está ahí para protegerlas del abuso, tampoco podrá expulsarlas del país. Sin embargo, estar indocumentada significa que las empleadas del hogar, ya implicadas en un trabajo de bajo estatus, se convierten en personas necesitadas y victimizadas, que solicitan benevolencia y caridad de aquellos que son lo suficientemente amables para ofrecerla.

Reconocer el trabajo doméstico como trabajo
El trabajo doméstico remunerado en domicilios particulares no es reconocido como ?trabajo propiamente dicho?. A veces es explícitamente excluido de la legislación de protección laboral, cuando se incluye, como ocurre en España, está sujeto a regímenes discriminatorios. Se han hecho intentos de ?profesionalizar? el trabajo doméstico, más notablemente en Francia. Esto podría parecer que beneficia a ambas partes: el patrón puede estar seguro de recibir un empleado preparado y competente, mientras que al trabajador se le respeta, y podría escoger entrar en la profesión más que verla como un último recurso. Pero esto exige varias cuestiones muy importantes: básicamente, los profesionales se vuelven muy caros.

La gran mayoría de empleadas de hogar no tienen una cualificación en trabajo doméstico. Son quienes están en la base de la jerarquía quienes deben hacerlo todo, y quienes en realidad y a menudo tienen las mayores responsabilidades, ya que raramente son supervisadas por sus patronos. Las empleadas de hogar profesionales son extremadamente caras, no sólo sus salarios son más altos que los de las no profesionales, sino que deben ser declaradas, debiendo con ello el patrón pagar impuestos, seguridad social, etc., y darles ciertos derechos laborales como paga por enfermedad. Las trabajadoras profesionales son menos ?flexibles?: por ejemplo, una persona que emplea a un cuidador profesional no podrá imponerle también la limpieza, y probablemente ?tendrá? que pagar además a alguien que limpie. Un cuidador no profesional, por otro lado, combinará cuidados con tareas del hogar, que son en realidad una parte diaria del cuidado. Las empleadas de hogar profesionales podrían quedar fuera del alcance del bolsillo de muchas familias de clase media, en especial de aquellas que necesitan a alguien que cuide de los niños o de los ancianos a tiempo completo. Además, es éste precisamente el sector que está creciendo. Así que, mientras que los ciudadanos pueden sacar provecho de la preparación o la profesionalización, que les capacita para encontrar trabajos mejor pagados y de mayor estatus, las inmigrantes continúan cubriendo la mayor área de necesidad. La profesionalización del trabajo doméstico podría acabar siendo como su ?blanqueador?:

?hacemos todo tipo de tareas domésticas... al contrario que las europeas, como las británicas que vienen aquí. Si contratan a una canguro sólo cuidan de los niños y no lavan ni su plato después de comer. Ni siquiera saben lavar sus propias cucharas.?

Por otra parte, la naturaleza personalizada de la relación laboral significa que las relaciones laborales se vuelven borrosas, principalmente para ventaja del patrón, que puede tratar a la empleada como ?amiga? o como ?empleada?, según lo que le convenga. El trabajo doméstico debe ser reconocido como trabajo, un trabajo que es contractual entre el patrón y el empleado, con las condiciones de vida y trabajo que la legalidad debe reforzar. La facilidad o dificultad para cambiar de patrón es crucial para el tipo de condiciones que el trabajador está dispuesto a soportar. Si encontrar otro empleo es demasiado difícil, las trabajadoras, especialmente cuando el trabajo también significa techo y comida, se ven forzadas a soportar explotación y abuso.
TRABAJO FUTURO

Se han dado los pasos vitales para establecer una red de empleadas de hogar inmigrantes que abarque toda la UE. Los tres seminarios transnacionales mantenidos han reunido a las empleadas de hogar y a quienes las apoyan, y han capacitado a la red RESPECT (RESPETO) para presionar a los que hacen política tanto a nivel nacional como europeo. También ha significado que podríamos aprender los unos de las experiencias de los otros, particularmente en torno a temas que tengan que ver con la implementación de programas de regularización y con los problemas concretos a los que se enfrentan las empleadas de hogar en domicilios particulares.

Además de los seminarios, hemos publicado dos boletines y una octavilla que informa a las empleadas de hogar acerca de la red de RESPETO (RESPECT).

También hemos aprendido varias lecciones a través del proyecto 1998/9. Establecer una red europea no es tarea fácil. Hemos aprendido lo importante que resulta establecer claras estructuras y líneas de comunicación, de roles y responsabilidades bien definidas, y de metas y objetivos.

El proyecto 1998/9
El próximo año deberíamos ver la red RESPECT (RESPETO) tocar las vidas de las empleadas de hogar inmigrantes de toda Europa. El siguiente proyecto apunta a conseguir esto a través de la producción de material práctico y del fortalecimiento de campañas y organizaciones nacionales.

El proyecto 1998/9 está basado en torno a siete seminarios nacionales en diferentes estados de la UE y un seminario transnacional en el Reino Unido. Los seminarios nacionales se proponen informar a las trabajadoras y al público en general acerca de las condiciones y los derechos de las empleadas de hogar inmigrantes de la UE, sobre dónde ir a pedir ayuda o apoyo para obtener dichos derechos. También se proponen informar a las trabajadoras acerca de la red RESPETO (RESPECT).

Extrayendo material de los seminarios y de las discusiones de los seminarios, RESPECT (RESPETO) publicará una carta de derechos que formará la base de nuestras demandas de campaña a nivel europeo. RESPECT (RESPETO) publicará finalmente un manual para empleadas de hogar, informándolas de sus derechos legales, y con consejos prácticos sobre el empleo, alojamiento y otros temas.

La clave de todas estas propuestas y actividades es que las empleadas de hogar inmigrantes se impliquen a todos los niveles.

 

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